"Seamos realistas; pidamos lo imposible"
Che Guevara

miércoles, 15 de diciembre de 2010

TRAS LA NEVADA

"Damien se irguió.
Cuando alzó el rostro hacia el cielo, la noche pareció iluminarse de repente. Sin embargo, un halo de tiniebla, como una niebla pesada, parecía envolverle por completo.
Ninguno de los presentes dijo nada.
- ¿Nos vamos?- inquirió Alaric en voz muy baja, como quien teme interrumpir algo importante y solemne-.
- Los sobrinos de Thibaud llegarán pronto- dijo Ulrich. No podemos quedarnos más.
Damien no dijo nada, y de su cara no puedieron deducir mucho más. Parecía heber sido abandonada súbitamente por todo rastro de vida, y era ahora apenas una máscara esculpida en piedra.
- Decidle a mi padre que marcho contra Dargëenheim, amigo Thomas- susurró Damien mientras se subía a la silla con gesto parsimonioso-. Despedíos de él por mí.
- ¡Pero Damien- exclamó el joven caballero-, ¿qué hacéis?!. No hay nada que buscar allí. Vuestro señor padre ya ha perdido demasiado en este otoño haciago...
Pero aquel joven que se había vuelto viejo tan de repente, y cuya mirada oscurecían las sombras de un corazón sangrante, ya no tenía oídos para nada que no fueran los estertores agónicos de quien fuera su hermano.
- Dejadme que os acompañe- le pidió Ulrich dándole alcance-. No vayáis solo a aquellos lugares, por los dioses.
- Id a vuestra casa, garldiano-respondió sin girar la cabeza-. Vuestro hijo menor hará pronto los dos años, y él os necesita más que yo. No hay motivo alguno que os lleve ante esos muros malditos."

viernes, 5 de noviembre de 2010

TROY

"Los hombres viven obsesionados por la inmensidad de lo eterno. Por eso nos preguntamos: ¿tendrán eco nuestros actos, con el devenir de los siglos? ¿Recordarán nuestros nombres los que no nos conocieron cuando ya no estemos? ¿Se preguntarán quiénes éramos?"

Aquiles

martes, 14 de septiembre de 2010

EL CÓDIGO DE CABALLERÍA

" Un día un hombre tuvo un sueño... de justicia, de paz quizá... Pero en cualquier caso todo eso murió hace ya mucho tiempo. Bueno, es posible incluso que nunca llegara a existir. Porque nunca conocí a quien se rigiera por él en su vida, o a quien lo observara más allá de como pudiese observar la caída de la hoja en el otoño...
A veces llego a preguntarme qué hubiera sido de mí si hubiese atenido a este sueño mi conducta, si cada día mi voluntad hubiese regido mis acciones...
Pero ahora es tarde.
Todo lo que era bello está muerto y olvidado.
¡Caballeros! ¡Ja! Aún los hay que creen en las viejas leyendas y en esos cuentos de viejas... No, no hubo nada de aquello. Cada cual lo hizo lo mejor que pudo por su señor y por sí mismo...Sobre todo por sí mismo, no lo negaré."


Anexo III- El Poema de los Cuevos- "De las memorias del último caballero"- By me

martes, 7 de septiembre de 2010

TRAS LA BATALLA...

"-Hazlo-.
Apenas un susurro, y sin embargo tan seco y vacío de emociones que helaba el alma.
Balem aferró con más fuerza la empuñadura de Ferighil, y sin embargo su brazo no se alzó ni un palmo.
- ¿A qué esperas?-insistió Edward-. Mátame. Tienes que hacerlo; lo sabes. Y yo lo deseo.
Chillidos. Allí, el lo alto del acantilado, los chillidos desgarrados de las gaviotas se elevaban por encima del rumor de las olas. El mar arrastraba los cuerpos de los hombres. Norteños o thinienses,lo mismo le daba al océano. Carroña para las bestias, alimento para los peces...
Balem apartó sus ojos de las aguas. El viento le tironeaba de la capa y revolvía sus cabellos.
- ¡Mátame!- tronó nuevamente el príncipe. Su rostro ensangrentado y sucio de sudor y barro se arrugó en una mueca de dolor, de rabia-. ¡¿A qué esperas, norteño?!
Un movimiento brusco, un crujido, y un surtidor escarlata al paso del filo de la espada. El cuerpo descabezado de Edward, Señor de Dôrminia y Príncipe de Thinar, cayó inerte sobre la hierba húmeda de Goldencliff."

Capítulo XX- Parte II- El Poema d los Cuervos-By me

viernes, 13 de agosto de 2010

CÁNTICOS DESDE HIBERNIA

Olas. Viento. Una melodía flotando en las brumas que llevan a la Isla... Un lamento lanzado al aire que se extiende, se eleva y viaja con las nubes grises sobre los campos verdes. El viajero pronto comprenderá... o tal vez no. El barco corta las olas con innegable valentía, henchidas las velas por el aliento de un dios viejo. Los acantilados se elevan allá a los lejos, imponentes muros que guardan una tierra mística y salvaje.
Y Ella espera, de pie en lo alto, tan bella y tan fría como siempre, revueltos los negros cabellos por el viento, clavados los ojos en el océano... Esos reveladores ojos azules, tan relucientes y hechizantes como el acero con que se forjó la espada del Caudillo, aquel al que llamaron el Pendragon.
Suena un arpa y una flauta responde, y al poco se entremezclan en la brisa con los dulces cánticos de los últimos moradores. Olas. Niebla. Lluvia. El agua cae con insistencia y purifica el bosque en que murió el último druida. Una melancolía casi palpable llega a través del aire húmedo y pesado de la tarde, embriagándote, penetrando en cada rincón de tu cuerpo y de tu alma maldita. Pero continúas. Ya queda menos, y la Isla se alza ahora como un ente vivo, poderoso y sugerente; te abraza y te engulle. Quedas envuelto en la bruma. Atrapado. ¿Acaso no es lo que quieres?

Bienvenido a Avalon

jueves, 29 de julio de 2010

LAS HUESTES DE THINAR

"El ciervo blanco en campo de gules del famoso Sir Calavher Eryl, el “Caballero Blanco”, ondeaba junto a los cinco soles de Sir Orhomec de Luvhiran, la doncella desnuda de Sir Francis Maiden, las barras rojas y blancas de Sir Andrew de Caravinia, el sabueso de Sir Ayrton “Rapabarbas” Blackstone, los dos leones blancos en campo de sable de Sir Dustin Löwe, las tres dagas de Sir Egbert Kurzschwert, el búho de Sir Ellery Euler, las bailarinas de Sir Branderis Fortenord, la serpiente de sinople sobre campo de oro de Sir Abelard de Torreblanca, el lobo de sable en campo de gules de Sir Alix Grategrand, el embrazado dorado y gules de Sir Kraedhil Laars, los grifos rampantes enfrentados en campo de plata de Sir Alberic “ Ojogrís” Lineland, la campana de Sir Trevor Darevonn, las cuatro cabezas de sierpe en campo azur de Sir Marc de Las Cuevas, el cuartelado amarillo y azur de Sir Hector de Obbermind, la banda de oro cargada con cotiza de negro de Sir Asil de Fabbies, la luna y la doncella sobre campo de sinople de Sir Tryemond Koller, las doce gaviotas blancas en sotuer sobre campo de azur de Sir Tuomas de Wolff, el castillo dorado de Sir Feolir de Wower, las estrellas de Sir Pableck Hayton … y muchos más.
[...]
De súbito, muchos cuernos retumbaron en la parte más alta de la cañada, y trompetas de plata les respondieron más abajo, levantando ecos que vibraron con majestuosidad en el claro día. Una columna de jinetes avanzaba al trote por la orilla, levantando salpicaduras de agua y cieno a su paso. Serían cerca de veinte hombres, todos ataviados con cotas de mallas y petos relucientes, y a su cabeza montaba una figura rebosante de grandeza, con un yelmo abierto de acero labrado y una capa de seda blanca que ondeaba a su espalda, como un leve susurro de primavera, agitada por la brisa. Unos espesos bigotes rojos le cubrían el labio superior a aquel hombre, y en sus ojos oscuros brillaba un fuego temible.
- ¡Abrid paso a Ivhalon, Señor de Galrhaen, Duque de las Llanuras!- gritaba uno de los jinetes, el que portaba el estandarte. Un orgulloso unicornio dorado era batido por el viento en lo alto de la lanza-. ¡Abrid paso al Primer Capitán!"

Capítulo X-Parte II-El Poema de los Cuervos-By me

viernes, 2 de julio de 2010

EL ÚLTIMO CABALLERO

"Yo caminé por la última senda, allí donde el Cielo cae sobre la Tierra. Yo nací del invierno, y el invierno murió en mi pecho. Mi espada derramó la sangre de cientos de hombres, de caballeros con armaduras esplendorosas y también de mujeres desarmadas y de niños de pecho. Yo rendí las fortalezas más orgullosas, y mi mano acabó con los reyes más grandiosos y con el más cruel de los tiranos. Nunca sentí el miedo, ni tembló mi brazo antes de asestar un golpe.
Y ahora la Noche regresa a mi alma... Y la angustia me apresa entre sus garras.
Si hay algo más allá... ¿qué va a ser de mí? Temo Su juicio. Temo Su perdón."


Anexo III- El Poema de los Cuevos- "De las memorias del último caballero"- By me

jueves, 17 de junio de 2010

Hewegne, última señora de Darkhall

Hewegne se inclinó sobre el estanque, tan sólo para contemplar el reflejo de sus ojos en las aguas oscuras. Todo parecía más bello allí, y el rumor de los cuernos y de las espadas parecía quedar más lejos, en otro mundo más negro y más frío.
Su rostro quedó roto de repente.
Había comenzado a llover. Las gotas caían pequeñas y punzantes, y quedaban atrapadas en sus cabellos y le bajaban por la cara como las lágrimas que ella no se había atrevido a derramar.
- Señora, debemos partir.
No había oído llegar a Hendrik. Al girarse vio al caballero con la armadura ensagrentada. Una herida en el hombro había teñido de rojo la parte superior de la sobrevesta blanca de Darkhall, y el visor levantado del yelmo dejaba al descubierto la aflicción y el cansancio en el semblante duro del anciano. Olía a sangre, a humo y a muerte.
-Sí. sí, claro- aceptó ella. "Pronto estarán aquí"- . Que Edrhin y Tuomas ensillen los caballos.
-Ya lo han hecho. Vayámonos.
Hewegne se levantó y se sacudió del vestido la hojarasca. Aún a su edad, Hendrik le sacaba más de una cabeza.
- Que los dioses me perdonen...- masculló. "No hay otra opción"-. Prendedle fuego a todo.
-¿Qué?
-Ya lo habéis oído.
- Pero,mi señora... La casa de vuestros padres...
"De mis padres, sí, y de William."
- He dicho que le prendáis fuego. Si los orkhdianos quieren el Norte, que se alimenten de cenizas. Jamás gobernarán en Darkhall. Quiero ver arder este lugar.
- Como ordenéis- aceptó apesadumbrado el caballero-.
El viento se levantó en el este, y la lluvia le golpeaba el rostro y batía su capa y revolvía las crines de Fortuna mientras se alejaban de la fortaleza rumbo al mar. Al llegar al bosque se giró sobre la silla para contemplar las llamas que se elevaban hacia la tormenta. Las torres eran ahora inmesas antorchas, lanzas incandescentes que arañaban el cielo gris. Más allá, donde le río arrastraba los cadáveres de quienes quisieron resistir, una masa oscura se movía con implacable lentitud por sus campos: miles de figuras sombrías bajo estandartes rojos.
"Algún día regresaré"-pensó Hewegne con amargura, y luego se dio la vuelta y se internó en la floresta.


Capítulo VIII-Parte II-El Poema de ls Cuervos- By me.

jueves, 10 de junio de 2010

Hederalkar

Soy el corazón de un hombre muerto. Soy la brisa que silba entre las ruinas del último imperio. Soy la sombra del Sol. Soy un jirón de la útima bandera.

lunes, 7 de junio de 2010

RAVENLAND

Un murmullo apagado se arrastra por el suelo frío y sube reptando por las esquinas, aliado siniestro de la niebla y la escarcha. Es la voz de la noche, el anuncio de la oscuridad, de la agobiante proximidad del mar sin orillas que se abre ante ti. Y sin embargo no huyes. Permaneces en pie. Ese sonido te acaricia, te envuelve, te abraza y te eleva y te hace más ligero y más libre. A un lado y al otro miras y sólo ves alas. Alas negras. Tus brazos ya no son brazos, y todo tu cuerpo renace ahora, más ágil y más joven. Alzas el vuelo sobre el mundo en calma. Gritas; gritas de forma frenética, histérica, espasmódica, y de tu boca salen graznidos que rompen la noche, y ya no se oyen murmullos. Las tinieblas besan tu cuerpo cuando penetras en la inmensidad del cielo helado. Oyes tu propia voz en tu cabeza. Es la noche del cuervo.

lunes, 31 de mayo de 2010

MIENTRAS NO TENGAMOS ROSTRO...

Canción: "Utopia"- (Within Temptation)

ANTES DE LA CAÍDA

"-¿ Te he contado en alguna ocasión que yo viví en Fortwâll?- inquirió mientras avivaba el fuego del hogar-. Si bien es cierto que en aquel tiempo aún era conocida por el nombre que le pusieron sus fundadores: Forewalla. Aquellos años conocieron grandes cambios, y muchas cosas no serán nunca ya lo que fueron... Porque los jóvenes no recordáis las costumbres antiguas, y sólo ves piedras amontonadas en el lugar ante el que se arrodilló tu padre, y el padre de tu padre antes que él, cuando los dioses vivían en los árboles y los lagos de Eribd eran lugares sagrados. Allí se reunían los Healas en el nacer de la primavera y antes de caer el sol el último día de invierno.
Una vez tuve el privilegio de acudir, acompañando al señor de la Atalaya.
- ¿Fue entonces cuándo conocísteis a mi abuelo?
- Sí...- la tenue luz de las llamas le besaba el arrugado rostro-. Servimos en la compañía de Segrett Stonehawk, que era aún poderoso entre los clanes del este, y muchos días cabalgamos por las tierras de Obder, y muchas noches compartimos la carne y el hidromiel."

Anexo I- El poema de los Cuervos- By me

jueves, 27 de mayo de 2010

ERIBDLAND

"Recuerdo aún los días en que cabalgué junto a Sir Karold Norclair, sí... Y recuerdo su yelmo de acero destellando bajo el sol del verano, y su capa de piel de zorro, y también a los doscientos hombres que sacrificó en el paso de Hamerlainn...
Cruzamos el estrecho de Svalkäär el primer día del otoño; llovía. Luego nos internamos en las tierras que se abren más allá de las nieves, y el invierno nos cogió en plena campaña bajo los muros de Doroheim. Allí fue donde recibí esta herida que jamás habrá de abandonarme... Aquellos hijos de puta peleaban como lobos."

Anexo I- El poema de los Cuervos-By me

viernes, 21 de mayo de 2010

viernes, 14 de mayo de 2010

Cuando la muerte canta

La melancolía se arropó, temerosa de la noche que se avecinaba, y el miedo cabalgó las nubes, levantando estandartes de niebla. La lluvia acarició a la muerte, y sobre la hierba verde y sobre la tierra húmeda lloraron la esperanza y la paz. La alegría agonizaba en un charco de su propia sangre, y la luz abandonó los bosques grises que coronaban el horizonte. Una voz susurró "es el fin". Alzaron el vuelo los cuervos, alas negras en la negra oscuridad, y el último de los Hombres cayó de rodillas.
"Es el fin", musitó el viento, y el dolor se elevó sobre los mares, y en los ríos y en los montes y junto a las hogueras la rabia se irguió. Murió la piedad, asesinada mientras dormía, y las olas arrastraron su cadáver hacia playas lejanas. "Es el fin", se puedo escuchar un poco más alto. La luz regresó, y a su paso la vida se rindió.

Hoy terminó la era del Hombre. Hoy es el día del fuego nuclear.

sábado, 24 de abril de 2010

De la imposición de la democracia

El último estallido le había dejado aturdido... Por la cara le bajaba algo caliente...líquido... ¿sangre?¿su sangre?
Trató de respirar.
Le faltaba el aire... Buscó tientas el rifle. Tanteó, sordo, casi ciego... al fin aferró algo, y casi sin pensar disparó. Disparó sin ver, a la oscuridad, al frente, al cielo... Le faltaba el aire.
Otra explosión.
La luz llenó sus ojos, y la sangre. Luego comenzó a vislumbrar formas en la calle... hombres corriendo, hombres disparando, hombres muertos... sus compañeros muertos.
De súbito, gritos, voces llamando en un idioma que no entendía, y otras que sí reconocía, de rabia y miedo.
Trató de pedir ayuda... La sangre le bajaba por la garganta y le inundaba los pulmones. Su voz quedó ahogada...


Dos semanas después, al otro lado del Atlántico, una madre recibió una bandera y una medalla. Dios bendiga América.

miércoles, 14 de abril de 2010

EL AMOR DE LA IGLESIA

Las llamas lamieron su piel, lenguas insaciables, largas cintas brillantes hambrientas de vida. Miedo. No, más bien pánico... o terror. Sí, algo parecido a aquello fue lo que sintió cuando el fuego acarició sus pies, todo mezclado con un dolor lacerante que no cesaba... Rezó; o trató de hacerlo. De sus labios temblorosos, mezclada con chillidos histéricos y aullidos desgarrados, salió a trompicones una plegaria. Oró al Dios cuya sentencia la condenaba, y por encima del chisporroteo de la hoguera al abrasar la propia carne y por encima del clamor de la lluvia elevó sus palabras, una tras otra, entecortadas y avivadas por la deseperación más absoluta.
Un sacerdote se santiguaba y murmuraba sus propias palabras, pidiendo por la alma maldita de la bruja condenada. El gobernador atendía impasible a la escena mientras su mujer se tapaba los ojos para no mirar y se llevaba al pecho las manos. Hombres y mujeres contemplaban el trabajo purificador de la llamas.
...
"Esto- dijo alguien- es piedad"

miércoles, 31 de marzo de 2010

La partida de Brând

"El caballero se detuvo en medio del Gran Salón y se dio la vuelta. Allí, ante él, junto al fuego del hogar, vio a su mujer y a sus hijas sollozantes, y vio a su hijo, que había nacido hacía apenas una semana. Se quedó inmóvil, de pie en su armadura reluciente, y luego una palabra acudió a sus labios; una palabra, ligera como pluma al viento, y más dura sin embargo que cualquier batalla. "Adiós"
Se dio la vuelta y caminó hacía las puertas, levantando a cada paso ecos metálicos en el suelo de mármol.
Después se oyeron en el exterior sonidos de acero y órdenes bruscas dadas a gritos, y los cuernos clamaron anunciando la partida de los hombres que marchaban a la guerra bajo los estandartes del Norte. La luz del alba gris, pálida y fría, se colaba por las ventanas altas, y el clamor fue perdiéndose en la lejanía hasta que en la inmensa sala sólo se oía, como un murmullo tranquilo, la respiración del niño durmiendo.
Todo estaba tan, tan oscuro..."

Capítulo I- Parte II- El poema de los Cuervos-By me

lunes, 29 de marzo de 2010

ONÍRICUS

Aliento de fuego...
¿Quién fue el temerario que se atrevió a afirmar que los cuentos de hadas se hallan fuera de la realidad, que todo aquello que no es capaz de palpar no existe?
Cuando, asaltado por poderosas imágenes de reinos rotos y hombres sin corazón, de lunas oscuras y mares sin orillas, de bosques que susurran y seres que habitan en la floresta, mi mente pare entre sollozos sobre el blanco de un papel, no hay nada ni nadie que me pueda hacer creer que todo ello no es más real que aquello que ante mí se alza bajo la luz del sol de mediodía.
Pueden irse al cuerno quienes tachen a mis hijos de no existir, de ser meros fantasmas estéticos...
Pues en verdad viven en mí hombres como Balem de Othdern, señor de Eribdland; Trevor de Halling; Erkel Feirith; Edward Vâer, duque de Doroheim, descendiente del último gran señor de las estepas antes de la caída de Orkhd...y tantos otros.
En verdad en mi mente se dibujan las costas brumosas de Thinar, o las silueta de los Riscos Blancos en la puesta de sol, o los bastiones de Brând, la fortaleza inconquistable, último reducto de un Norte noble y anciano.
Y al verterlos en las páginas, en cada una de las palabras entrelazadas, en los poemas y relatos, en los cuadros surgidos del recuerdo romántico de un mundo muerto, aquellos seres y lugares que agonizaban en los recovecos de mi cabeza cobran vida, y ya no son fantasía ni evasión ninguna.
Ayer comprendí a Bécquer. Ayer comprendí a Bécquer y me sentí pequeño...

viernes, 19 de marzo de 2010

La cabalgada de las Valkirias

Lobos. Viento del Norte. Susurros. El bosque entona una melodía secreta hacia las nubes oscuras que pueblan el cielo gris de la aurora. Olor a sangre. Lobos. Un aullido. Lobos. Un repentino fulgor, como un destello asesino rompiendo el día. Fuego. Lobos. Sonido de acero contra acero, cuero contra piedra. Hombres. Hierro. Muerte. Lobos. Las hojas caídas, manto muerto del bosque sombrío, crujen bajo los pies de los guerreros. El amanecer pinta de rojo el paisaje. Olor a sangre. Lobos. No hay perdón. No hay gloria en la batalla bajo las copas de los pinos. Sólo muerte, y aullidos. Fuego devorándolo todo, confundidas las llamas con el relucir del Sol. Susurros ensordecedores. Gritos callados. Muerte. Lobos.
Que los dioses acojan en su seno a los caídos en este día aciago.

sábado, 13 de marzo de 2010

^^

La religión es un insulto para la dignidad humana. Con o sin ella, habría buena gente haciendo cosas buenas, y gente malvada haciendo cosas malas, pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta religión.
Steven Weinberg

El mismísimo concepto de pecado viene de la Biblia. ¡El cristianismo ofrece solucionar un problema que él mismo creó! ¿Estarías agradecido a una persona que te cortara con un cuchillo para poder venderte una venda?
Dan Barker

Cuando una persona padece delirios se le llama locura. Cuando muchas personas padecen de un delirio, se le llama religión.
Robert M. Pirsig

martes, 9 de marzo de 2010

La caída de Doroheim

Garihn se puso el yelmo y cogió el cinto con la espada y se lo ajustó a la cintura.
- El invierno ya decae. Es hora de salir y morir como Hombres.
El viento batió sus cabellos cuando montó a Herebel. De repente se le mostró a Balem como una visión, como el espíritu de un pasado glorioso y sombrío.
Garinh masculló una oración y puso a su corcel al trote. Los suyos lo siguieron, todos figuras grises bajo el estandarte gris. La nieve caía con insistencia, y pronto la ventisca cubrió las huellas de los caballos. Balem supo que jamás volvería a ver a quien una vez llamó amigo.
Capítulo VII-Parte II- El poema de los Cuervos. By me.

martes, 2 de marzo de 2010

FLORES DE OTOÑO-II

"Where the wave of moonlight glosses
The dim grey sands light
Far off by furthest Rosses
We foot it all the night,
Weaving olden dances,
Mingling hands and mingling glances
Till the moon has taken flight;
To and fro we leap
And chase the frothy bubbles,
While the world is full of troubles
And is anxious in its sleep.
Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world´s more full of weeping than you
can understand
"


The stolen child. From crossways.( WB Yeats)



Y ahora, decidme, ¿qué de malo tiene la fantasía, o el influjo romántico del recuerdo celta en la obra literaria?

domingo, 28 de febrero de 2010

La "Teoría del valor"

Agua. Tumba eterna. Fuego. Purificación. Aire. Espíritu inmortal. Tierra. Vida mortal.
La vida acaba, y ascenderemos a los salones luminosos. Luego...un día se gestará la última batalla, y al lado de los dioses caeremos combatiendo. No hay pesar, no hay miedo. Todo está escrito. El Caos arrasará el mundo de los Hombres, y en lo alto, más allá del puente de colores, las casas eternas serán también derribadas.
No hay temor.
Sabemos que caeremos, sabemos que nuestra condena llegará. Estamos solos en la oscuridad, en un mundo frío y hostil. Los inmortales son nuestros capitanes, y a su lado pelearemos en la batalla final por la vida. Nunca decaeremos; el valor es nuestro único sustento, es nuestro estandarte. No hay nada más. Resistir lo es todo.
Somos peones... El juego comenzó mucho antes de que el primero de los dioses naciera, y acabará, quizá, con nuestra derrota. Estamos destinados al fin.
No hay salvación eterna, no hay paraíso.
Batalla, muerte, batalla. Resistir lo es todo.

Tal vez mañana... Ragnarok

miércoles, 24 de febrero de 2010

lunes, 8 de febrero de 2010

Aquello que se ha de construir

El mundo está enfermo....el mundo se cae.
(Debo aclarar, en primer lugar, que al referirme al mundo lo hago a la sociedad y a la propia existencia humana tal y como la conocemos).
Las nuevas generaciones han perdido el espíritu combativo, y con ello la fuerza. Dicen que vivimos bien, que a dia de hoy no hay por qué rebelarse; mentira. ¿Acaso la situación económica es esplendorosa, acaso todos los Seres Humanos que poblamos este viejo mundo vivimos en óptimas condiciones, con dignidad..? No. Los Humanos vamos ligados (se podría decir, casi, que por definición) a la imperfección, y mientras no haya justicia, dignidad e igualdad total y para todos, habrá algo por lo que luchar. Esto quiere decir (puesto que mientras las personas tengan emociones no existirá una justicia absoluta)que son unas condiciones que nunca se alcanzarán, pero que existen como meta y como brújula, y por acercarse a las cuales hay que combatir.
Pero es difícil cuando se trata de una sociedad (la de ahora y, más aún, la que viene) de sujetos conformistas y tremendamente egoístas, que han perdido por el camino esa conciencia social que tanto les costó forjar a otros (ya muertos), que vivieron y murieron para alcanzar un futuro mejor para las generaciones venideras.
Oigo decir que los políticos están todos corruptos, que ninguno vale... A la gente le aburre la política, opina que no va con ellos, y se queja del Gobierno, de los impuestos y de la exasperante lentitud de la burocracia. Me dan pena.
Me dan pena porque a pesar de ver la realidad no la comprenden, porque son demasiado vagos para actuar, porque tiene miedo al cambio; ¿Hemos de esperar sentados a que la ruina, el hambre y la guerra asolen nuestras tierras (España, Europa, el mundo...)?
¿Qué se necesita para llevar a cabo una revolución? No aguardemos a la deseperación;nos basta (o nos debería bastar) con nuestra voluntad.
La política es el primer paso. La sociedad parece haber olvidado que es la dueña de su destino, que muchos cayeron a lo largo de los siglos para recuperar el poder, que siempre nos ha pertenecido. Los presidentes, cancilleres y ministros son sólo depositarios de nuestra voluntad; cumplen una función, nada más. No son más que ningún otro, ni tienen mayores derechos. La política es cosa de todos. El primer paso es hacer memoria, y ejercer esa voluntad: creer en el sistema para mejorarlo y, si es necesario, cambiarlo.
Cuando un Zapatero pierde popularidad, un Rajoy la gana...¿Por qué?¿Acaso somos todos imbéciles? No es mejor uno que otro; sólo cacarean y se pasan la pelota, tratando de que la patata caliente no les explote en las manos. Esos son los que más asco y pena me dan.

Acomodados en el poder, saben que sólamente deben debilitar al contrario hasta llegar arriba(y si caen, vuelta a empezar): eso ocurre porque cuentan con que todos esos ididotas que dicen "para que votar a otro, si siempre ganan los mismos" van a entregarles de nuevo su voluntad y su destino.
Si la sociedad no cree en un cambio, ese cambio nunca se producirá.

Y mientras, tantos y tantos millones de imbéciles acomodados, holgazanes, conformistas y sin espíritu crítico ahogan su fuerza en alcohol, coca, fútbol y moda....

Si Trotsky levantara la cabeza..

jueves, 28 de enero de 2010

FLORES DE OTOÑO

Shinia picó espuelas. La noche caería a no mucho tardar sobre el valle, y no podía permitirse llegar tarde otra vez. Galir, su pony, estaba agotado. Habían estado toda la tarde en el bosque de Tredhan, al otro lado del río, y aún quedaba un buen trecho hasta el castillo .La muchacha susurró unas palabras junto a la oreja del animal, y Galir trotó veloz por la falda de la colina. Los árboles, vestidos con sus mantos dorados, formaban espesas barreras a uno y otro lado del camino. A Shinia siempre le habían gustado los colores del otoño, pero ahora no tenía tiempo para detenerse a admirarlos. Las sombras se extendían ya cubriendo la orilla oeste del Hediar, y aún no se divisaban las torres del castillo.
De súbito, al llegar al pie de la colina, Galir se puso nervioso y se encabritó. Shinia cayó al suelo y el pony se alejó, asustado. Cuando la niña se levantó sintió miedo. Nunca antes había actuado así Galir. El viento gemía al pasar entre los robles, y poco a poco todo fue volviéndose más y más oscuro. El camino se difuminó, perdiéndose en las tinieblas que invadían cada rincón del bosque, y al poco Shinia ya no era capaz de orientarse. En el monte, un lobo aulló, y otros le respondieron instantes después, como un coro de lamentos angustiados. La luna acababa de salir tras los picos.
Shinia gritó y pidió socorro, mas nadie respondió. No mucho después, cansada y aterida, echó a andar por el bosque en la dirección en la que suponía que se encontraba la senda. Caminó así durante un tiempo, sin saber muy bien si eran horas o sólo minutos.
La luna pronto quedó cubierta por las nubes, y nada había ya que iluminara el cielo.
Shinia sentía como cientos de ojos la observaban desde la oscuridad, y corrió temerosa de seres fantasmales.
Unas tenues luces se encendían en la lejanía y parpadeaban en la negrura. Allí, en un claro donde bailaban hermosas figuras junto a las hogueras y sonaban melodías y música de flautas y arpas de cuerdas de plata. La niña caminó presurosa hacia ellos, buscando cobijo y protección, o tal vez sólo el candor de las llamas.
Muchos hombres de cabellos de oro y plata y muchas doncellas vestidas con ropajes de hojas y flores danzaban al son de alegres canciones, y ninguno pareció reparar en la presencia de la niña. En el centro del claro, por encima de todos los demás, una hermosa dama vestida con sedas blancas estaba sentada en un trono de piedra tallada. Su piel era del color de la nieve, sus ojos centelleaban como las aguas del mar en la tarde, y muchos animales del bosque y grandes lobos yacían dormidos a sus pies.
Apenas hubo dirigido a Shinia su mirada, y la niña olvidó la oscuridad y se vio despojada de todos sus miedos.
- ¿Quién sois, bella señora?- preguntó Shinia-. ¿Y por qué bailan estas nobles gentes en la noche?
- Soy el bosque, pequeña niña, y aquellos que ves danzar junto a las hogueras son mis hijos- respondió la dama. Su voz era cálida y suave-. Festejamos el final del verano, pues el otoño cae ya sobre mí, y ahora espera sólo el sueño. Pero tú te has extraviado en mis sendas y has sido testigo de nuestros bailes, y eso es algo que nunca le fue permitido a ningún hijo de los Hombres.
- No quisiera yo enojaros, señora, mas mi error no fue otro que el descuido, y no pretendí irrumpir en vuestros festejos- se disculpó la niña.
- Lo sé, y no te culparé por ello.
Sin decir una palabra más, la doncella de blanca piel se levantó, y un sol pareció rutilar en sus pupilas. Bajó del trono apenas tocando el suelo, y tomando a Shinia de la mano la llevó junto a las hogueras. Su tacto era cálido, y más aún lo era el fuego que se elevaba chisporroteando del suelo otoñal.
La niña bailó con los señores y las damas de mantos floridos, y bebió dulces vinos de miel y probó bocados de extraños manjares, a cada cual más exquisito, y las horas corrían con premura sobre la encantada floresta, y todo quedó sumido en un inacabable compás de flauta, y decenas de pies descalzos danzaron en el aire gélido y gris de la aurora. La noche llegaba a su fin, y el verano moría entre los adustos pinos de verdes atavíos, impasibles guardianes de una melodía aletargada.
Shinia tenía tanto, tanto sueño….
- Acompáñanos- le ofreció la señora del bosque, con el cabello trenzado súbitamente iluminado. Los pájaros cantaban en derredor la más dulce de las canciones-. Ven conmigo, y el verano nunca perecerá en ti.
Los primeros rayos del Sol acariciaron las níveas cumbres de las montañas lejanas, y el fuego del cielo prendió el paisaje con un centelleo dorado y rojo.
Cuando los jinetes, con lanzas en las manos frías y mallas de hierro sobre sus cuerpos cansados, alcanzaron en su búsqueda las estribaciones del claro, sólo hallaron un cuerpo menudo y encogido, acurrucado entre las raíces nudosas de un roble. “
Parece una niña”-apuntó uno. “Los dioses no quieran que así sea”-murmuró otro.
Allí, con una sonrisa trazada en la cara, yacía el cuerpo sin vida de Shinia, hija de su señor.
- “Habrá muerto durante la noche- supuso un tercero, al tiempo que se llevaba la mano al pecho-. Pobre cría.”
Los hombres la cargaron con cuidado a la grupa de un caballo y abandonaron el lugar, maldiciendo y con las cabezas sobre el pecho, y ninguno entre ellos reparó en la brillante flor azul que crecía junto al árbol en que habían encontrado a la muchacha.
La última flor del verano.