jueves, 10 de junio de 2010
Hederalkar
Soy el corazón de un hombre muerto. Soy la brisa que silba entre las ruinas del último imperio. Soy la sombra del Sol. Soy un jirón de la útima bandera.
lunes, 7 de junio de 2010
RAVENLAND
Un murmullo apagado se arrastra por el suelo frío y sube reptando por las esquinas, aliado siniestro de la niebla y la escarcha. Es la voz de la noche, el anuncio de la oscuridad, de la agobiante proximidad del mar sin orillas que se abre ante ti. Y sin embargo no huyes. Permaneces en pie. Ese sonido te acaricia, te envuelve, te abraza y te eleva y te hace más ligero y más libre. A un lado y al otro miras y sólo ves alas. Alas negras. Tus brazos ya no son brazos, y todo tu cuerpo renace ahora, más ágil y más joven. Alzas el vuelo sobre el mundo en calma. Gritas; gritas de forma frenética, histérica, espasmódica, y de tu boca salen graznidos que rompen la noche, y ya no se oyen murmullos. Las tinieblas besan tu cuerpo cuando penetras en la inmensidad del cielo helado. Oyes tu propia voz en tu cabeza. Es la noche del cuervo.
lunes, 31 de mayo de 2010
ANTES DE LA CAÍDA
"-¿ Te he contado en alguna ocasión que yo viví en Fortwâll?- inquirió mientras avivaba el fuego del hogar-. Si bien es cierto que en aquel tiempo aún era conocida por el nombre que le pusieron sus fundadores: Forewalla. Aquellos años conocieron grandes cambios, y muchas cosas no serán nunca ya lo que fueron... Porque los jóvenes no recordáis las costumbres antiguas, y sólo ves piedras amontonadas en el lugar ante el que se arrodilló tu padre, y el padre de tu padre antes que él, cuando los dioses vivían en los árboles y los lagos de Eribd eran lugares sagrados. Allí se reunían los Healas en el nacer de la primavera y antes de caer el sol el último día de invierno.
Una vez tuve el privilegio de acudir, acompañando al señor de la Atalaya.
- ¿Fue entonces cuándo conocísteis a mi abuelo?
- Sí...- la tenue luz de las llamas le besaba el arrugado rostro-. Servimos en la compañía de Segrett Stonehawk, que era aún poderoso entre los clanes del este, y muchos días cabalgamos por las tierras de Obder, y muchas noches compartimos la carne y el hidromiel."
Anexo I- El poema de los Cuervos- By me
Una vez tuve el privilegio de acudir, acompañando al señor de la Atalaya.
- ¿Fue entonces cuándo conocísteis a mi abuelo?
- Sí...- la tenue luz de las llamas le besaba el arrugado rostro-. Servimos en la compañía de Segrett Stonehawk, que era aún poderoso entre los clanes del este, y muchos días cabalgamos por las tierras de Obder, y muchas noches compartimos la carne y el hidromiel."
Anexo I- El poema de los Cuervos- By me
jueves, 27 de mayo de 2010
ERIBDLAND
"Recuerdo aún los días en que cabalgué junto a Sir Karold Norclair, sí... Y recuerdo su yelmo de acero destellando bajo el sol del verano, y su capa de piel de zorro, y también a los doscientos hombres que sacrificó en el paso de Hamerlainn...
Cruzamos el estrecho de Svalkäär el primer día del otoño; llovía. Luego nos internamos en las tierras que se abren más allá de las nieves, y el invierno nos cogió en plena campaña bajo los muros de Doroheim. Allí fue donde recibí esta herida que jamás habrá de abandonarme... Aquellos hijos de puta peleaban como lobos."
Anexo I- El poema de los Cuervos-By me
Cruzamos el estrecho de Svalkäär el primer día del otoño; llovía. Luego nos internamos en las tierras que se abren más allá de las nieves, y el invierno nos cogió en plena campaña bajo los muros de Doroheim. Allí fue donde recibí esta herida que jamás habrá de abandonarme... Aquellos hijos de puta peleaban como lobos."
Anexo I- El poema de los Cuervos-By me
viernes, 21 de mayo de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
Cuando la muerte canta
La melancolía se arropó, temerosa de la noche que se avecinaba, y el miedo cabalgó las nubes, levantando estandartes de niebla. La lluvia acarició a la muerte, y sobre la hierba verde y sobre la tierra húmeda lloraron la esperanza y la paz. La alegría agonizaba en un charco de su propia sangre, y la luz abandonó los bosques grises que coronaban el horizonte. Una voz susurró "es el fin". Alzaron el vuelo los cuervos, alas negras en la negra oscuridad, y el último de los Hombres cayó de rodillas.
"Es el fin", musitó el viento, y el dolor se elevó sobre los mares, y en los ríos y en los montes y junto a las hogueras la rabia se irguió. Murió la piedad, asesinada mientras dormía, y las olas arrastraron su cadáver hacia playas lejanas. "Es el fin", se puedo escuchar un poco más alto. La luz regresó, y a su paso la vida se rindió.
Hoy terminó la era del Hombre. Hoy es el día del fuego nuclear.
"Es el fin", musitó el viento, y el dolor se elevó sobre los mares, y en los ríos y en los montes y junto a las hogueras la rabia se irguió. Murió la piedad, asesinada mientras dormía, y las olas arrastraron su cadáver hacia playas lejanas. "Es el fin", se puedo escuchar un poco más alto. La luz regresó, y a su paso la vida se rindió.
Hoy terminó la era del Hombre. Hoy es el día del fuego nuclear.
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