Es curioso. A veces es recomendable pararse a observar y reflexionar y dar pie a las tribulaciones atrapadas por la monotonía, aunque estén equivocadas, aunque sean falsas y tú lo sepas. Es curioso,sí. A veces es difícil no dejarse abatir, sobreponerse y seguir adelante aún sabiendo que hay cosas que jamás podrás cambiar.
El mundo se tambalea y se buscan soluciones, pero nadie se plantea el porqué. Vivimos, dicen, en la era de la información. Somos, dicen, la generación mejor preparada de la historia. Vivimos bien así, dicen. Sí... Vivimos bien, aquí, atrincherados en nuestro palacio de cristal, ignorando la basura que se acumula tras las paredes, intentando olvidar... Intentando no conocer para no tener que cargar con ese peso en nuestra conciencia. Vivimos bien, dicen, y no se equivocan. Pero millones de Seres Humanos agonizan hacinados lejos del palacio, muriendo en silencio para nop estropearnos la cena. Vivimos bien. Podríamos vivir mejor, sí. ¿Por qué no?
Mil millones, dos mil... Son sólo cifras. Nada más. Salvemos el sistema, cerremos la brecha en a pared de nuestra fortaleza. Continuemos la marcha a ciegas, aplastando a nuestro paso a quién quede debajo. Vivimos bien, sí. Para qué preocuparnos.
jueves, 4 de junio de 2009
Todo...
El viento arrastra un sonido quejumbroso. El eco de un cuerno roto en los días lejanos de sol dorado y metal brillante. Todo acabó. Todo. El Hombre se consume en la traición y en el pesar, ahogado en su propio pragmatismo. El Hombre muere y arrastra con él al mundo. Todo acabó. Ha llegado la hora de entonar grandes canciones.
viernes, 27 de marzo de 2009
Soles
La lluvia golpea cristales oscuros, sin pausa, y el viento ciego y violento sigue batiendo los campos, fuera, en el mundo que nunca calla, nunca. Y no queda apenas un murmullo que escuchar, o una risa, y sólo se oye el llanto de los días claros que nunca aparecen por temor a ser asesinados por la máquina y el fuego y el humo negro de la cansada deseperanza. Y yo, contra todo pronóstico o posible predicción de tipo alguno, estoy aquí de pie, esperando. No me preguntes qué espero; no lo sé. Pero espero, y espero porque en mí la agonía es si cabe más débil; espero porque creo en los sueños que murieron antes de nacer; espero por amor, y por terquedad. Porque en lo más hondo de mi ser existe algo, una semilla de irracionalidad - de locura, es posible-, pero esa semilla es hermosa por el simple hecho de que está ahí, y a mí me gusta.
Alrededor todo es muerte, o intento vano de luz vacía y gris. Y yo espero. Sigo esperando. No sé cuánto tiempo más seguiré aquí, en la tempestad de esta tierra sorda, muda y tonta; no sé cuánto tiempo más permaneceré intentando un cambio, y no sé si valdrá para algo. Pero merece la pena.
Alrededor todo es muerte, o intento vano de luz vacía y gris. Y yo espero. Sigo esperando. No sé cuánto tiempo más seguiré aquí, en la tempestad de esta tierra sorda, muda y tonta; no sé cuánto tiempo más permaneceré intentando un cambio, y no sé si valdrá para algo. Pero merece la pena.
miércoles, 25 de marzo de 2009
NADA... DE NADA
No hay nada. Ya no. Antes, igual; es posible. Pero ahora ya no. No quisiera permitirme dejar todo a un lado, o abandonar. Nunca me gustó esa palabra. ¡Pero qué más da ahora! Ahora... hace unos segundos, hace unas semanas, no sé qué es ahora, pero sí que sé lo que es para mí, aunqe de nada serviría decirlo en alto, gritarlo al viento. Da igual. A fin de cuentas, es sólo pereza. Bueno, igual no. O igual sí. Pereza de intentar mirar al mundo sin sentir asco, pereza de vivir viviendo en esta vida. No lo sé. Ya no sé lo que está bien y lo que está mal. Es posible que nunca haya querido saberlo, aunque es posible también que lo haya querido siempre y nunca lo haya conseguido. No sé... No sé lo que quieo saber, y sin embargo está todo tan claro... Ya no hay nada. Nada de nada. Menos que nada. No sé... Igual la nada es algo, o igual no. Igual debería luchar por ella, luchar por nada... ¡Quién sabe!
Hay veces en que me pregunto por qué me pregunto cosas, y nunca logro que la nada me responda, si bien es cierto que nunca se lo he pedido. Igual mañana...
Hay veces en que me pregunto por qué me pregunto cosas, y nunca logro que la nada me responda, si bien es cierto que nunca se lo he pedido. Igual mañana...
lunes, 2 de marzo de 2009
!?
Sucedió una mañana cualquiera de 1943 en que el señor Spitch había salido a pasear, como siempre. Se colocó el sombrero ligeramente ladeado sobre la cabeza, tal como gustaba, y cogiendo el bastón por un punto cercano al engaste, se puso a caminar con brío. Realmente no necesitaba el apoyo, pero le gustaba el aspecto que con él adquiría. Como cada mañana, tardó exactamente once minutos y unos veinte segundos en llegar a la terraza del café. Se sentó en la mesa de costumbre, junto a la calzada, y el camarero acudió con el té con leche habitual. Un "buenos días" y una cordial sonrisa sin mayor signiFicado, y luego la agradable sensación del humeante líquido descendiendo por la garganta y acomodándose en el fondo del estómago. Nueve minutos más y una fugaz ojeada al periódico matutino, y tras esto una tonificante caminata avenida abajo, entre la luz creciente que se filtraba desde más allá de los árboles y la humedad de la lluvia de la noche pasada en la acera. El señor Spitch se sentía realmente bien, satisfecho y relajado. Londres se veía hermosa, y los rumores de guerra quedaban lejos. Acaso alguna ausencia,algún retraso en las tiendas, en las tiendas. Nada grave. Nada grave, no. Las bocinas sonaron, y la gente corrió presurosa, pero el señor Spitch no se inmutó. Seguramente no ocurriría nada, como siempre. El motor de los Panzers rugió en lo alto, pero el señor Spitch tarareaba una canción, y no quiso escuchar. Apenás sintió nada cuando una bomba estalló junto a él, y luego su cuerpo carbonizado cayó al suelo a tres metros de distancia, inerte, como un juguete roto. Apenas nada.
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